La libertad de expresión es fundamental para la democracia, como han señalado la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Este derecho garantiza el pluralismo y la formación de una opinión pública informada.
Con el avance de las tecnologías digitales, el concepto de periodista ha evolucionado, abarcando a bloggers, youtubers e influencers. El Comité de Derechos Humanos de la ONU reconoce que estas personas también contribuyen a la labor periodística, lo que ha ampliado la protección de la libertad de expresión. Sin embargo, esta inclusión ha generado retos, como la proliferación de noticias falsas. La protección de las fuentes confidenciales es esencial para el periodismo independiente, aunque puede estar sujeta a limitaciones en casos excepcionales, como amenazas a la seguridad. Asimismo, tanto la Corte IDH como el TEDH insisten en el ejercicio responsable del periodismo, que exige ética, veracidad y precisión.
En contextos de censura, los periodistas deben actuar con diligencia extrema. El Tribunal de apelaciones nº9 de San Francisco ha destacado que incluso los bloggers deben cumplir con estándares mínimos de responsabilidad. Las nuevas tecnologías han democratizado el acceso al periodismo, pero también subrayan la necesidad de definir y aplicar normas que garanticen información de calidad.