Este ensayo examina la desigualdad en la educación secundaria en el Perú, con especial énfasis en las brechas entre zonas urbanas y rurales. Aunque la Constitución reconoce la educación como un derecho fundamental y obligatorio, en la práctica persisten limitaciones de infraestructura, escasez de docentes y ausencia de apoyo psicológico en áreas alejadas. La pandemia de 2020 evidenció aún más estas carencias, al dejar a miles de estudiantes sin acceso a internet ni dispositivos tecnológicos. Estas deficiencias repercuten en el bajo rendimiento, la deserción escolar y las dificultades para acceder a la educación superior. Además, la falta de inversión estatal y el desinterés de las autoridades perpetúan las brechas estructurales. El ensayo concluye que garantizar igualdad de oportunidades requiere un compromiso activo de políticas públicas y una educación contextualizada a la realidad de cada comunidad