El caso de la cooperativa PRESTAPERÚ revela los graves riesgos derivados de una supervisión deficiente en el sistema financiero cooperativo.
Aunque creada para promover el acceso al crédito y la vivienda social, acumuló pérdidas millonarias por mala gestión, nepotismo e intereses políticos. La FENACREP, como ente gremial, no detectó a tiempo estas irregularidades, lo que evidenció la necesidad de un supervisor estatal. Con la Ley N.° 30822, la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) asumió el control, imponiendo estándares de Basilea II para garantizar transparencia y solvencia. La falta de diversificación y la expansión desmedida agravaron el colapso de la cooperativa. Este caso demuestra la importancia de una regulación rigurosa que proteja los ahorros de los socios y fortalezca la confianza en las Coopac